Ángel López/Entrevistas/Intersexualidad

“Siempre supe que era un chico porque me visualizaba a mí mismo en masculino”

  • Normalidad en la visualización de la intersexualidad

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Gabriel. J. Martín, psicólogo. Foto: Perfil Google Plus.

Gabriel. J. Martín, es un psicólogo gay de 44 años nacido en San Fernando (Cádiz) y afincado en Barcelona. Nació con una intersexualidad y los médicos, tras explorarle superficialmente, le reconocieron como niña. Le llamaron Patricia y fue educado en su infancia como tal. Al cumplir los 16 años fue consciente de lo que le había sucedido y que él, como sentía, era un hombre. A Gabriel se le puede considerar un pionero en nuestro país a la hora de visibilizar, un tabú, como la intersexualidad. Supone un gran paso para que un tema, tan poco conocido y  que siempre se había ocultado, salga a la luz y se pueda llegar a su normalización.

Contexto de la intersexualidad

Ángel López: ¿Cómo definiría la intersexualidad?

Gabriel. J. Martín: Científicamente. La intersexualidad es una condición fundamentalmente anatómica que tiene que ver con la configuración de los genitales en una forma no estándar. La apariencia de los genitales que se forman, o bien se encuentran en un estado intermedio entre los polos femenino y masculino estándar, o puede haber, presencia de cromosomas sexuales de un sexo y genitales del otro simultáneamente, o te puedes encontrar con gónadas de ambos sexos en la misma persona.

La intersexualidad no es un sustantivo

Lo principal para afrontar la intersexualidad

A. L.: Gabriel, ¿qué considera primordial a la hora de afrontar la intersexualidad?

J. M.: Uno, una buena información, saber muy bien qué es lo que tenemos por delante. Dos, desmitificar, no pensar que vamos a enfrentarnos a una situación extraordinaria y que nadie puede vivir con eso. Tres, tratar de buscar siempre el máximo bienestar posible. Pasa por estar muy informado y por desdramatizar, es importantísimo. Ni es tan raro, ni es tan disfuncional, ni impide una vida natural sin necesidad de ajustarte a los estándares.

Incomprensión de sus padres

Información gráfica sobre los genitales intersexuales. Foto: L'ARMARI OBERT

Información gráfica sobre los genitales intersexuales.
Foto: L’ARMARI OBERT

A. L.: Usted ha dicho en alguna otra entrevista que no tiene relación con sus padres debido a que no aceptaron su intersexualidad. ¿Cree ha sido un problema generacional?

J. M.: No, yo no creo que sea un problema generacional, ha habido gente de mi edad, incluso más mayor, que lo ha llevado muy bien. Yo creo que es un problema que tiene que ver con la educación, con la cultura y con la voluntad de querer solucionar situaciones. También tiene que ver con los patrones que has heredado en tu casa. La situación de mis padres se tiene que entender desde un contexto mucho más amplio. Hubo otro caso familiar, cuyos padres tampoco supieron llevarlo bien porque eran personas de pueblo muy pequeñito, vivían en un cortijo y no tenían formación cultural. Por ello, no es un tema estrictamente generacional, aunque en nuestra generación, por haber visibilizado mucho más la sexualidad, tratemos estos asuntos de una manera más naturalizada y calmada. La respuesta sería, sí, pero ojo, intervienen más factores.

La intersexualidad en la sociedad actual

A. L.: ¿En la sociedad actual cree que ha cambiado la mentalidad?

J. M.: No me cabe la menor duda, hay temas que serían imposibles de haber tratado hace 20 años. Por ejemplo, ves con la naturalidad con la que se habla hoy día de menores transexuales y como los colegios empiezan a aceptar que pueda haber críos que se sienten chicas, que no son niños por tanto, y las escolarizan como lo que son, esto habría sido imposible hace diez años.

 El mito de la antigua Grecia

A. L.: ¿Le gusta la sociedad en la que vive o por el contrario, si tuviera una máquina del tiempo, se trasladaría  a la Antigua Grecia, donde la sexualidad se vivía con mucha más libertad y con menos prejuicios que ahora?

J. M.: Eso es un mito muy generalizado. La sexualidad estaba muy bien para el varón libre con dinerito. Si eras un ciudadano de a pie, o un esclavo, la sexualidad no estaba tan maravillosamente, de hecho, tenías que ser un siervo sexual también de tu señor. Si el señor decía que te pusieras a cuatro patas, te ponías y es lo que había. No era tan maravillosa aquella época. La época actual, sin duda, aun queda mucho por hacer, es mejor que cualquier otra.

 Consciencia de que era un chico

A. L.: ¿En qué momento usted fue consciente de que en realidad era un hombre y se puso a investigar?

J. M.: Yo siempre supe de manera implícita que era un chico porque me visualizaba a mí mismo en masculino, desde muy pequeñito, en juegos o en ensoñaciones. La cuestión de entenderlo, sin embargo, fue pasado un tiempo, por fin encuentro un libro que va sobre pseudohermafroditismo, que es la intersexualidad. El pseudohermafroditismo, es el nombre que tenía hace décadas. Ese libro me da una explicación, que me proporciona la información que necesito para darme cuenta, que efectivamente, eso es lo que me está pasando a mí. Asique, implícitamente lo supe siempre, tuve conciencia del conflicto en mi pubertad, pero hasta los dieciséis años no supe que eso era lo que me sucedía.

La visualización de la intersexualidad y el ciclo del estigma

Vergüenza en las primeras relaciones sentimentales

A. L.: En su experiencia personal, ¿tuvo reparos a la hora de empezar las primeras relaciones sentimentales por miedo a que le rechazaran por su intersexualidad?

J. M.: Sí, pero es algo normal. Cuando tú has crecido sintiendo que tienes algo, en tu persona, en tu anatomía que es diferente y que es algo de que avergonzarse. Tienes esa sensación porque es un tema que no se habla en la familia, algo que está, no prohibido, pero que se evitaba a toda costa. Por tanto, tu reacción hacia los demás va a ser de vergüenza, acorde con lo que has aprendido en tu educación y al final, se incorpora a lo que tú estás creyendo acerca de ti mismo. ¿Qué sucede? Como es evidente, en esas expectativas tienes miedo a que te rechacen.

 Visibilizar la intersexualidad

A. L.: Usted tomó la decisión de hacerse visible, para sus amigos y para los medios de comunicación. ¿Cómo describirías la experiencia de dar ese paso?

J. M.: Yo comencé a comentarlo con los amigos cuando llego a un punto de conflicto. Los conflictos son siempre entre el espacio que tu puedes ocupar y lo que permiten los demás que ocupes. Ese conflicto se hace insostenible y llega un momento que yo necesito hablar de ello para cambiar el entorno al que me estaba restringiendo. Me estaba creando un malestar profundo y tenía que cambiarlo. Tuve que ser yo el que lo promoviera hablando con los demás.

Empecé a hablar a los medios después de una crisis personal, a pesar de ese  trabajo que yo tenía hecho con los demás, necesitaba hacer algo más. El estigma al que me refería, estaba impidiendo que la gente tuviera una visión correcta de lo que es la intersexualidad. Como consecuencia, yo como muchos otros, sentía miedo al rechazo y pensé que alguien tenía que dar el paso. Llega un punto, quizá por huir hacia adelante, en el cual empecé a hablar, y surge así. Yo me planteo escribir un libro, que al final nunca escribí, pero eso me proporcionó la posibilidad de ir apareciendo en medios, ir apareciendo en noticias, de hacerme conocido.

Operaciones y tratamiento

Según hemos investigado en Diverxidad Digital, Gabriel se ha sometido a algunas operaciones, como la extirpación de sus testículos debido a que, al tenerlos inguinales, podían llegar a desarrollar un tumor. También, sigue un tratamiento a través de la aplicación de un gel de testosterona para tener controlados los niveles de la misma.

Necesidades cubiertas de las personas con intersexualidad

Psicología gay

A. L.: Usted es psicólogo gay. ¿Influyó su experiencia personal en que se dedicase a esta rama?

J. M.: Descubrí que los LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) teníamos unas necesidades, clarísimamente en terapia, que no son las mismas que los heterosexuales. Ahí, es donde encontré la línea de la psicología, una rama reconocida por los organismos internacionales. Como consecuencia de ello, empecé a estudiar y a formarme. El hecho de que yo fuera gay, me colocó en el lugar exacto para trabajar una línea que nadie había trabajado tan profusamente en este país. Pero no fue una decisión de que como a mí me pasó, yo lo voy a hacer para ayudar a los demás. Fue mucho más prosaico, no tuvo ese punto mesiánico de, voy a salvar el mundo. Me pasó, me lo he currado muchísimo y aquí estoy.

Consejos para afrontar la intersexualidad

Informarse para comprender la intersexualidad

A.L.: ¿Qué consejo le darías a las personas que desconocen la intersexualidad, para que lo comprendieran?

J. M.: Informarse, realmente no hay mucho más, es fácil de entender. Cuando somos embriones hay unas estructuras que son iguales para ambos sexos, dependiendo si hay testosterona o no, influye sobre esos tejidos y se forman genitales masculinos o femeninos, es como una bifurcación. A veces por determinadas causas, como que no haya suficiente testosterona, se quedan en unas estructuras intermedias. Nosotros mismos nos hacemos un lío con la significación que tiene, si afecta en según cómo te sientes, si eres hombre o mujer, no tiene que ver. La identidad sexual es independiente de los genitales, estos se han formado de una manera determinada y ya está.

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